Vivienda Social en América Latina: buscando el balance entre cantidad y calidad

Credit: PREMIO OBRAS CEMEX

El tema del acceso a la vivienda digna cuenta con innovadoras estrategias en los países Latinoamericanos. Con nuevos programas y financiamiento, los gobiernos y el sector privado afinan metas para cerrar la brecha de la vivienda.

  • Brasil, bajo la presidencia de Rousseff, recién hizo oficial la segunda fase del programa de vivienda “Mi Casa, Mi Vida”. En esta etapa, se destinará el 60% de las unidades a familias cuyos ingresos mensuales no superan los US$900, es decir, a los estratos más bajos
  • En junio, Colombia aprobó la Ley de Suelo Urbanizable, un mecanismo legal que facilita el acceso al subsidio gubernamental y al suelo y establece nuevos mecanismos de financiamiento para la vivienda social
  • México, está por aprobar créditos para vivienda a personas no asalariadas, un segmento del mercado que compone el 60% de la población económicamente activa

Todas estas políticas tienen un fin común: satisfacer la creciente e insatisfecha demanda de vivienda, especialmente la de interés social, con la cooperación del sector privado.

Es que el déficit habitacional impacta con mayor ímpetu a las grandes mayorías; las familias de bajos ingresos que buscan en las ciudades mejores oportunidades económicas. Ante el alto costo de la tierra y de viviendas en zonas urbanas, se ven obligadas a habitar en unidades de baja calidad y alto riesgo, generalmente ubicadas en la periferia. Es precisamente por ello que los gobiernos de la región se han dado a la tarea de establecer planes de vivienda que incluyen desde reformas institucionales hasta mecanismos de financiamiento; contienen metas ambiciosas y resaltan, en muchos casos, la importancia del sector privado.

Entre los países que se destacan como exitosos en la construcción masiva de viviendas se encuentra Brasil, México y Colombia.

  • Brasil, con un déficit que supera las 6 millones de viviendas[1] estima construir 2 millones de unidades para el 2014. Hasta diciembre de 2010, el programa de vivienda, “Mi Casa, Mi Vida”, logró la contratación de 1 millón 3 mil unidades[2], superando la meta establecida en 2009
  • México, con un déficit habitacional que ronda las 8,9 millones de viviendas[3], se propuso financiar 6 millones de unidades entre 2007 y 2012; está a menos de un millón[4] de lograr su meta para dicho periodo
  • Colombia, con un déficit habitacional que oscila alrededor de las 3,8 millones de viviendas[5], aspira construir 1 millón de unidades para el 2014. Cabe destacar que en 2010 se inició la construcción de 151,191 soluciones habitacionales[6]

Pero la masificación de la vivienda es sólo una dimensión de la problemática. Existen otras consideraciones que hay que evaluar entorno a la vivienda para lograr tener un impacto en la calidad de vida de las personas.

  • Ubicación: encontrarse cerca de oportunidades laborales y  preservar las redes sociales de las familias
  • Tamaño: evitar hacinamiento, entendido como viviendas con más de 3 personas por dormitorio
  • Diseño: economizar el espacio y garantizar su aprovechamiento por parte de las familias
  • Acceso a servicios básicos: tener acceso a servicios de electricidad, acueducto, alcantarillado y transporte público. Además, tener llave para agua dentro de la unidad y WC conectado al sistema de alcantarillado
  • Espacio Público: incluir un área de espacio público y centro comunitario
  • Materiales de construcción: disminuir los costos de mantenimiento, maximizar eficiencia energética y garantizar la calidad térmica, sobre todo en temperaturas extremas

Sin embargo, esta categorización de calidad queda corta de elementos intangibles que también son de importancia para la convivencia comunitaria. Temas como la participación, seguridad, salud, educación, resolución de conflictos, entre otros, deben ser incorporados a cualquier mecanismo de evaluación de calidad de vivienda.

En resumen, el reto se traduce en ¿cómo facilitar el acceso a la vivienda social de calidad? Esto implica que el sector privado debe  incorporar la idea de calidad a su modelo de negocios y paralelamente generar ganancias. Por otro lado, el gobierno y la sociedad civil deben definir qué se entiende por calidad y, posteriormente, garantizar que las desarrolladoras, efectivamente cumplan los estándares establecidos. Aunque no es tarea fácil, muchos gobiernos y organizaciones internacionales incluyendo a México, Colombia, Banco Interamericano de Desarrollo y Naciones Unidas han hecho un esfuerzo importante sobre este tema. Este será el punto de partida de una serie de artículos que buscan generar una discusión en torno a la vivienda social en Latinoamérica.

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Referencias:

[1]http://www.cidades.gov.br/index.php?option=com_content&view=article&id=974:desastres-naturais-extremos-ja-mostraram-que-nao-distinguem-grupos-sociais&catid=142:noticias&Itemid=175

[2]http://www.cidades.gov.br/index.php?option=com_content&view=article&id=97:minha-casa-minha-vida-supera-1-milhao-de-moradias&catid=34:noticias&Itemid=61

[3]http://www.shf.gob.mx/prensa/Documents/EAVM 2010.pdf

[4]http://www.conavi.gob.mx/documentos/coyuntura/Avances%20del%20sector%20abril%202011.pdf

[5]http://www.minambiente.gov.co/contenido/contenido.aspx?conID=6386&catID=1137

[6]http://www.minambiente.gov.co/contenido/contenido.aspx?catID=1188&conID=7033

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